Sabemos que el cambio climático representa una amenaza para la salud física, pero qué sabemos de sus efectos negativos en la salud mental.
Las repercusiones negativas acerca del cambio climático son bien conocidas desde hace tiempo, pero es recién en los últimos años que ha empezado a prestarse mayor atención sobre sus afectos en el estado anímico de las personas, especialmente en niños y jóvenes.
Es lo que los científicos denominan ansiedad climática.
La ansiedad climática, también conocida como ecoansiedad, se manifiesta como un intenso malestar psicológico y físico como respuesta a los cambios del clima que generan peligro.
La Asociación Americana de Psicología (APA) lo define como el temor crónico a sufrir un cataclismo ambiental al observar el impacto del cambio climático y la preocupación por el futuro de uno mismo y de las próximas generaciones.
Estudios recientes han encontrado que los eventos climáticos extremos, como huracanes, incendios forestales, inundaciones, están directamente vinculados con el aumento en la ansiedad.
Las personas que lo padecen sienten auténtico miedo, preocupación e impotencia frente a las consecuencias que provocan las catástrofes naturales y el calentamiento global.
Según un estudio publicado en The Lancet Planetary Health (2021), sobre las emociones y creencias de 10 000 jóvenes, de 16 a 25 años, en diez países, reveló que 59 % estaba muy preocupado por el cambio climático, y casi la mitad afirmó que afectaba negativamente su vida cotidiana.
Cuanto mayor tiempo las personas están expuestas a los avatares del clima, mayor es el riesgo de sufrir un estrés, y menor es la capacidad del organismo para aliviar y mejorar las emociones negativas.
A través del tiempo, el ser humano se ha adaptado a los cambios ambientales que generan estrés, pero si estos cambios aumentan en intensidad y de manera constante se hace más difícil superar la ansiedad que provocan.
Los efectos negativos también se sienten en la escuela.
Un informe publicado en la revista Harvard Medicine (2023) señala que casi tres cuartas partes de niños y adolescente de Pakistán presentaron problemas de aprendizaje después de las inundaciones generalizadas que devastaron el país en 2010.
Los especialistas advierten que las consecuencias en niños y jóvenes son más preocupantes que en los adultos porque aquellos aún están en una etapa de desarrollo mental y físico. Sus efectos lo sentirán a lo largo del tiempo, desde la escuela hasta su vida profesional.
Otro hecho comprobado es que las consecuencias del cambio climático afectan por igual, tanto quienes lo sufren directamente como aquellos que se enteran a través de los medios de comunicación o redes sociales.
Sin embargo, no todos los especialistas están de acuerdo en considerar la ansiedad climática como un trastorno mental y lo consideran más bien como una respuesta natural a los problemas ambientales.
En cambio, otros especialistas si consideran que es un trastorno mental porque puede afectar el comportamiento y la capacidad de relacionarse con los demás
Pero, más allá, del diagnóstico que se le quiera dar a la ansiedad climática, los estudios revelan un problema al cual debemos prestarle la mayor atención porque está en riesgo nuestra salud mental, un estado emocional que nos permite afrontar el estrés.
Sin salud mental no hay calidad de vida.
