Cuando la economía peruana avanza, retrocede o muestra resiliencia está revelando el comportamiento de sus motores, si fallan nos va mal.
Inversión privada, exportaciones, consumo privados y gastos público son los cuatro motores que hacen posible el crecimiento y desarrollo del país, y están vinculados entre sí.
Si cae la inversión, las exportaciones pueden seguir creciendo aunque con un menor impulso, si se produce una baja en el consumo privado se contrae la inversión, si cae el gasto público se reduce la demanda agregada y con ello un menor crecimiento.
Cuando fallan los motores se produce un estancamiento en la economía, es decir, un crecimiento muy lento o nulo, que a diferencia de la recesión, refleja una economía que no crece sustancialmente, generalmente con tasas inferiores al 2%.
Somos un país con un PIB de más de 250.000 millones de dólares con una economía de renta media-alta, aunque el PIB per cápita sigue estando por debajo de la media latinoamericana.
Sin embargo, tenemos el potencial de crecimiento para alcanzar tasas superiores a media regional en los próximos años, pero eso pasa por potenciar los motores de la economía.
Para lograrlo es necesario impulsar los motores enfocados en sectores productivos como la agroexportación, minería, turismo y tecnología, fomentando la productividad, la inversión la competitividad y el desarrollo de productos elaborados.
Y para impulsar los sectores productivos es crucial la inversión privada, un motor clave en el crecimiento económico, porque genera nuevos empleos, mejora la productividad, lo cual incrementa el PBI y fortalece la macroeconomía. Al aumentar la inversión privada crece el consumo privado.
Cuando en 2023 la economía entró en recesión con una caída del PBI del 0,6% interanual, debido a conflictos sociales, la inestabilidad política y el fenómeno de El Niño, la inversión privada se contrajo en 5,6% y en otros sectores como la minería llegó a 9,9%.
Pero cuando las cifras se revirtieron en los dos años siguientes la economía creció. En 2024, la inversión privada aumento en 2,6% y en 2025 un 10%, lo cual permitió que la economía se expandiera en 3,5% y 3,44% respectivamente.
Al recuperarse la inversión privada, el consumo privado se mantiene resiliente permitiendo que la economía tenga una sólida recuperación, pero aún es insuficiente.
En el caso de las exportaciones para mantener su dinamismo se requiere diversificar los mercados y la logística para fortalecerlas, en este sentido, ayuda la firma de acuerdos comerciales con distintos países, pero es necesario seguir buscan nuevo acuerdos, teniendo que es un motor sujeto a los vaivenes de la economía mundial.
Cuando China era la locomotora mundial al comienzo de siglo, llegamos a crecer hasta un 8%, no obstante cuando el gigante asiático bajo su demanda, nuestra economía también disminuyó. No fue la única causa, pero una de las que influyó.
Pero no basta que los motores de la economía tengan un buen rendimiento, también es necesario mejorar la educación y la formación técnica, sin capital humano calificado no es posible la competitividad económica. Igualmente, es necesario enfrentar la inestabilidad política que se agudizó a partir de 2016.
Si seguimos con las tasas de crecimiento actuales, nos tomaría más de 60 años en alcanzar el estatus de país de ingresos altos. Si potenciamos los motores económicos nos tomaría la tercera parte de ese tiempo en lograr dichos objetivos.
