La respuesta no es cinco sentidos.
Desde el colegio nos enseñan que tenemos cinco sentidos: la vista, el oído, el gusto, el olfato y el tacto, sin embargo, la neurociencia nos dice que tenemos más sentidos.
La cantidad de sentidos que tiene el ser humano ha aumentado, pero no se tiene una cifra exacta, algunos sostiene que son seis, nueve y otros afirman que puede llegar hasta más de veinte.
A los cinco sentidos mencionados habría que agregar el vestibular y el propioceptivo.
El vestibular, ubicado en el oído interno, es el sentido del equilibrio y la orientación espacial. Gracias a él nuestro cerebro sabe si nos movemos o estamos arriba o abajo.
El propioceptivo, es el sentido que nos informa la posición en la que está nuestro cuerpo de manera inconsciente y se encuentra en los músculos, articulaciones y tendones.
Además existe otros sentido, quizá el menos conocido: El interoceptivo. Algunos lo llaman el “sexto sentido”, pero no tiene nada que ver con la percepción extrasensorial.
El sentido interoceptivo nos permite percibir y comprender las señales internas de nuestro cuerpo. En otras palabras, nos dice como nos sentimos: si tenemos apetito, sed, sueño, cansancio, dolor interno o ganas de orinar…
La interocepción también es clave en las emociones y el comportamiento. Si estás en una situación de peligro, tu corazón late rápido y el miedo que sientes hará que te alejes rápidamente.
Pero la lista de sentidos no queda ahí, se ha seguido ampliando.
Al comienzo se argumentó que cada uno de los cinco sentido tradicionales requería de un órgano sensorial, por ejemplo, el olfato tiene como órgano la nariz.
Más tarde se redefinió el concepto afirmando que, un sentido no requiere de un órgano sensorial sino solo un tipo diferente de receptor sensorial.
Un receptor sensorial es una célula especializada que capta estímulos (del medio externo o del interior del organismo) los cuales son enviados al cerebro para su interpretación.
En los ojos existen dos tipos de receptores sensoriales, son los fotorreceptores. Ubicados en la retina, transforman la luz en impulsos nerviosos que el cerebro procesa. Son los Conos, vinculados con la visión de color y la agudeza visual, y los Bastones, relacionados con la visión nocturna y la visión periférica.
El sentido del gusto lo percibimos mediante los receptores ubicados en la lengua que nos permiten detectar lo salado, dulce, ácido y amargo y en caso del tacto, por los menos, son tres los receptores: presión, temperatura y vibración.
Con lo cual el número de sentido se eleva nuevamente.
A ello, hay que añadir que algunos de los sentidos tradicionales son combinaciones de varios sentidos, por ejemplo, el tacto, combina dolor, temperatura y picor, y cuando probamos algo estamos interviene tres sentidos: tacto, olfato y gusto.
Si bien la mayoría de los neurocientíficos tienden a reconocer siete sentidos básicos: vista, oído, olfato, gusto, tacto, propiocepción y interocepción; nuevas investigaciones hablan de 22 y 33 sentidos.
Una cosa es cierta, el tema de los sentidos dista mucho de estar agotado, aún queda espacio para seguir investigando y en esa tarea se encuentran abocados neurocientíficos, psicólogos y filósofos.
Volviendo a la pregunta inicial puede decirse que el número de sentidos, por el momento, es arbitrario.

