Internet es una red global de comunicaciones interconectadas que permite a los usuarios compartir información y comunicarse de forma instantánea, pero cuando las personas sean totalmente desplazadas por los bots habrá llegado la muerte de la red de redes.
El fin de la internet abierta tiene su origen en la Teoría del internet muerto, que describe el predominio de los bots, la inteligencia artificial y el contenido generado por algoritmos sobre la actividad humana en la red de redes.
Pero lo que empezó como una teoría especulativa cada vez parece más real.
Durante la última década, los análisis de tráfico web muestran de forma consistente una tendencia creciente del tráfico de bots, superando ampliamente al tráfico de personas en la red.
Los especialistas en ciberseguridad sostienen que más de la mitad del tráfico total en internet, entre 60% y 70% ya proviene de los programas automatizados. Un reciente estudio de Cloudflare señala que los bots generan el 57,4 % de todas las solicitudes web a nivel mundial, desplazando la participación humana al 42,6 %.
Los modelos de chat basados en IA (chatbot) están aniquilando la forma como funciona la web que conocemos: un sistema de cliente y servidor.
Los clientes son dispositivos (laptop, tableta, celular) de los usuarios conectados a internet al cual acceden mediante un navegador y los servidores son computadores que almacenan páginas web, sitios o aplicaciones.
Cuando un dispositivo cliente quiere acceder a una página web, una copia de la página web se descarga desde el servidor y se muestra en el navegador web del usuario.
Los chat con IA como, Chat GPT, Gemini, Claude o Copilot están reemplazando el sistema conocido; el usuario ya no necesita enviar un pedido a los sitios web porque los chats le proporciona la respuesta que necesita.
Cuando un usuario interactúa con un chatbot, este analiza la información ingresada e intenta comprender su intención, comparando la solicitud con un conjunto de palabras clave y frases predefinidas para generar la respuesta que considere más apropiada.
Si los usuarios ya no necesitan visitar las páginas web, estas dejan de ser importantes y los modelos de negocios vinculados con ellas desaparecen o en el mejor de los casos se reducirán significativamente.
Pero la muerte de la internet abierta no será la única, porque como un efecto dominó perecerán otras actividades vinculadas a la red tradicional.
Uno de los más afectados será la publicidad en red. Si los usuarios ya no necesitan acceder directamente a las páginas webs, los anuncios disminuyen y los ingresos publicitarios se desploman.
En un escenario dominado por la IA, la visitas a las páginas web estarán cambiando del tráfico masivo a las respuestas precisas.
Antes se buscaba conseguir la mayor cantidad de clics para aparecer primeros en los enlaces de Google, ahora con la optimización para motores generativos (GEO) el objetivo es conseguir que los chatbots citen tu web como fuente cuando un usuario les hace una pregunta.
Otra consecuencias negativa sería que las llamadas Big Tech consoliden el control de red dejando sin piso a los blogs independientes y pequeñas plataformas.
El oligopolio tecnológico sería quien decidiría qué información es accesible y cuál no. El resultado daría lugar a una red fragmentada, donde los únicos ganadores, para variar, serían las grandes corporaciones.
