La moda y el poder en la política

La moda y el poder en la política

A lo largo de la historia han existido dos costumbres intrínsicamente conectadas influyendo en la política de su tiempo. Estamos hablando de la moda y el poder.

Moda y poder es una simbiosis, detrás de la cual existen una serie de código visuales que los políticos utilizan para trasmitir mensajes subliminales. 

Más allá de la función estética, en el ámbito político, la elección de la ropa no son decisiones arbitrarias sino estrategias para construir imagen, proyectar autoridad y conexión con los ciudadanos.

La combinación del tipo y color del traje son cuidadosamente elegidos para trasmitir una determinada imagen del político.  Por ejemplo, los trajes oscuros y sobrios simbolizan seriedad y profesionalismo y los colores emociones específicas.

Uno de los primeros políticos peruanos en utilizar la moda en política fue Alan García, durante sus dos gobiernos, el terno de color azul fue su “uniforme político”, casi su segunda piel.

El terno es por excelencia un traje sobrio y el azul representa confianza, seguridad y estabilidad emocional. Un color adecuado para un político cuyo alias era Loco. 

Los atuendos se adaptan dependiendo de la circunstancias, durante la campaña electoral 2006, García dejó de lado su “uniforme” para vestir polos rojos en los mítines. El rojo significa energía, vida y la idea en aquellos momentos era conectarse con los jóvenes por eso eligió un color que conectara con ese electorado.

Alberto Fujimori venía de las aulas universitarias antes de llegar a la presidencia, pero el cambio de trabajo no hizo variar su indumentaria, siguió usando trajes formales con colores sobrios, manteniendo su imagen de seriedad y profesionalismo.

Pero al igual que García, su “uniforme político” cambiaba en tiempo de campaña, donde solía usar los trajes de los lugares donde iba: ponchos, sombreros, chalinas con la finalidad de conectarse con los lugareños.

En el caso de Pedro Pablo Kuczynski, su imagen de tecnócrata la mantuvo durante su breve paso por la presidencia. Sus trajes eran elegantes y modernos, mayormente azules y grises. Para un político considerado de derecha, la elección del gris era comunicar sin decirlo que no estaba en ese sector ideológico sino en el centro.

El color gris representa el equilibrio y la sabiduría. Está a medio camino entre el blanco y el negro, por tanto, simboliza un punto medio entre los extremos.

Pedro Castillo, por su parte, llegó a la presidencia con la intención de realizar cambios estructurales y los trajes que usó durante su mandato proyectaban una imagen consecuente con sus intenciones.

El sombrero de paja chotano, típico de su lugar de origen, lo siguió acompañando durante su corta presidencia, más el traje andino liqui liqui, en lugar del terno. Un cambio radical de vestuario que comunicaba sin decir que él era un presidente diferente, era un provinciano, un andino y vestía como tal.

Y en cuanto a Keiko Fujimori, sus asesores de imagen han optado por el power dressing, vestidos azules de corte asimétrico y trajes sastre de dos piezas de color blanco. Los colores elegidos sirve para reforzar sus declaraciones verbales: que le tengan confianza y que no quiere confrontación.  

Lo que comenzó como un conjunto de prendas que los seres humanos usaban para protegerse del clima terminó con el paso del tiempo transformándose en una poderosa herramienta de expresión política.