Aunque todavía existe gente que no cree, incluido algunos líderes mundiales, el cambio climático dejó de ser una amenaza a futuro, para convertirse en una crisis presente.
El cambio climático,
No es una profecía
No es un presagio
Es evidencia científica.
Es decir, lo que determina su validez no es quién lo elabora, sino cómo se generan y evalúan los datos.
Desde hace más de 70 años, la evidencia científica confirmó el calentamiento climático. La atmósfera y el océano se han calentado, los volúmenes de nieve y hielo han disminuido y el nivel del mar ha crecido.
Son cambios que no se habían registrado en siglos anteriores, inclusive milenios, y los científicos han demostrado que las actividades humanas son responsables el calentamiento global de los últimos dos siglos.
La generación de energía a través de combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas) que se usan en diferentes sectores: transporte, construcción, agricultura e industria, es una de las principales causas del cambio climático; la tala de bosques y la desforestación también tienen su cuota de responsabilidad.
En otras palabras, el cambio climático no es solo un problema ambiental sino también de desarrollo, lo que nos lleva a cuestionarnos sobre el modelo de desarrollo que aplicamos.
Es una paradoja trágica, mientras buscamos nuestro bienestar arruinamos nuestro planeta.
Los efectos lo estamos viendo actualmente en ola de calor sin precedente que golpea gran parte de Europa con temperaturas históricas y muertes atribuidas al calor extremo.
Es un fenómeno global, que afecta a todos por igual independientemente de la cantidad de contaminación que generen.
El Perú es responsable del 0,4% de gases de efecto invernadero, sin embargo, es el tercer país más vulnerable a los riesgos climáticos. Tenemos:
Vulnerabilidad humana
Vulnerabilidad de la infraestructura vial
Vulnerabilidad agrícola
Vulnerabilidad de las áreas protegidas.
Sin embargo, las vulnerabilidades no son estáticas, cambian constantemente y, por eso, las herramientas que se usan deben ser actualizadas frecuentemente.
En las últimas tres décadas hemos perdido el 22% de nuestros glaciares ubicados en los picos de las cordilleras, pero no solo perdemos nosotros también pierde el mundo porque nuestros glaciares representan el 71% de los glaciares tropicales a nivel global.
Para mitigar los riesgos del cambio climático, Perú se ha sumado a la iniciativa de la Huella de Carbono para medir la cantidad de gases de efecto invernadero.
La Huella de Carbono Perú, es una herramienta implementada por el Estado para reconocer el esfuerzo de las organizaciones públicas y privadas al gestionar sus emisiones de gases de efecto invernadero, en beneficio de la población y el ambiente.
Hasta el momento, son 1800 empresas inscritas en la plataforma, 850 han medido su huella de carbono; 243 la han verificado; 77 organizaciones la han reducido; y 31 organizaciones han implementado las acciones complementarias de reducción de gestión de emisiones de gases de efecto invernadero.
La iniciativa busca que las empresas contribuyan a lograr la meta de 40% de reducción de emisiones al año 2030, en el marco del Acuerdo de París; y llegar al 2050 a ser un país carbono neutral.
Pero, para alcanzar dichos objetivos, sobre todo debemos ser consciente que el cambio climático es un fenómeno probado científicamente y no una iniciativa progresista en contra de determinados intereses económicos.

