La minería es una importante generadora de divisas para nuestro país y número uno en exportaciones, pero ¿hasta qué punto es conveniente depender de la minería?
Sin duda las cifras son muy positivas. El año pasado las exportaciones mineras sumaron 62,848 millones, lo que representó un crecimiento de 27.2% con respecto al 2024.
En los momentos actuales, la minería tiene un rol destacado en la economía mundial debido a la creciente demanda de minerales. Lo cual es una fortaleza para el país y al mismo tiempo una debilidad por las fluctuaciones de los precios internacionales.
Pero es la única debilidad
El modelo de gestión de la minería peruana se encuentra en manos de empresas extranjeras, en su mayor parte, porque el Estado no cuenta ni con los recursos, ni la capacidad técnica para hacerlo. Es un avatar que nos persigue desde los tiempos coloniales.
El modelo tiene sus logros, las cifras lo demuestran, sin embargo, la otra cada de la medalla es que el Estado no tiene control sobre sus recursos mineros.
Actualmente, las concesiones mineras permiten explorar y explotar por tiempo indefinido mientras se pague cada año el Derecho de Vigencia. Si no hay actividad, la concesión caduca a los 30 años. Es una norma pensada para atraer inversión del exterior.
Otro problema de la minería son sus relaciones con las comunidades donde operan por sus efectos negativos al medio ambiente. La contaminación del agua y del suelo afecta a la salud afecta al entorno: personas, agricultura y la ganadería. Es un conflicto social recurrente sin solución, en muchos casos.
Según la Defensoría del Pueblo*, solo en setiembre de 2025 se registraron 224 conflictos, de los cuales 98 están relacionados con problemas socioambientales; 62 con la actividad minera y 52 con actividades hidrocarburíferas.
Es un reto que la empresas mineras aún no terminan por resolver. Si los conflictos existen es porque hay algo de fondo, y es el desafío más visible.
A pesar de los problemas que enfrenta la minería sigue encabezando el primer lugar de las exportaciones comparado con las exportaciones no tradicionales que sumaron 23,405 millones de dólares el año pasado, principalmente a través de los sectores agroindustrial, manufacturero y pesquero que alcanzaron un crecimiento anual del 14,4%.
Las exportaciones no tradicionales pese a su crecimientos se mantienen por debajo de las exportaciones mineras. La dependencia es clara.
Sin embargo, depender únicamente de la minería es un riesgo para cualquier economía, porque la hace vulnerable a los cambios repentinos de los precios internacionales e indirectamente limita el desarrollo de otros sectores económicos.
Sin dejar de reconocer que la minería es una importante fuente de divisas, si pretendemos conseguir un desarrollo sólido, sin sobre saltos, entonces debemos apostar por la diversificación productiva.
La diversificación productiva es una forma de alejarse de la subordinación minera para incluir y alentar la participación de nuevas actividades productivas principalmente en sectores estratégicos como la agroindustria, el turismo, la acuicultura y los servicios.
De esta manera, el desarrollo no estará supeditado a una sola actividad y se podrá distribuir mejor los riesgos económicos ante la volatibilidad de los precios de las materias primas, generando con ello mayor resiliencia económica.
*https://observatorio.ceplan.gob.pe/ficha/r12_2025
https://cdn.www.gob.pe/uploads/document/file/9503676/7779621-bem-dic-2025.pdf?v=1772036239
