Estudiando menos aprendemos más  

Estudiando menos aprendemos más  

Cada año miles de jóvenes en Perú se preparan para ingresar a la universidad, es una tarea ardua y agotadora donde exprimen al máximo sus cerebros.

Pero, más no es sinónimo de mejor.

En tal sentido, concentrarse en el estudio por periodos cortos, de 3 a 5 horas diarias resulta más efectivo que estudiar largas horas, señala una investigación publicada en National Institutes of Health.  De esta manera, se evita la fatiga cognitiva y mejora la retención a largo plazo, agrega la publicación.

En otras palabras, a la hora de estudiar se debe privilegiar la calidad antes que la cantidad. Este enfoque tiene que ver con la capacidad limitada que tiene la memoria operativa para procesar el esfuerzo mental (carga cognitiva) cuando se adquiere nueva información.

Cuando existe un exceso de información o ésta es compleja se produce un shock en la memoria operativa dificultando el aprendizaje.

Memoria y aprendizaje es una relación que involucra diferentes áreas del cerebro y sistemas de memoria con el objetivo de procesar y almacenar información; por tanto, es importante conocer técnicas que nos permitan fortalecer la memoria para aprovechar al máximo nuestras capacidades cognitivas.

En los últimos años, la neuroeducación y sobre todo las neurodidáctica, una disciplina que combina neurociencia, psicología cognitiva y pedagogía, han realizado aportes importantes para mejorar el aprendizaje.

Algunas técnicas que ayudan a mejorar el aprendizaje son, por ejemplo,

Realizar varias lecturas

Con la primera lectura podrás tener una idea general del texto, las siguientes te ayudarán a despejar las dudas que puedas tener.

Marca las ideas claves

Te servirá para destacar lo más importante del tema. Se usa para facilitar la memorización y el repaso rápido, de esta manera hacemos de la lectura un proceso crítico.

Realiza un resumen del contenido

Es el siguiente paso, te servirá para tener una síntesis de los has entendido; de esta forma, podrás fijar las ideas principales del tema facilitando el aprendizaje y la memorización rápida, sin tener que volver a leer.

Lee en voz alta

Diversos estudios de psicología han revelado que lectura en voz alta tiene un impacto positivo en la memoria, porque permite recordar más palabras de un texto que leer en voz baja.

Usa mapas conceptuales

Esta técnica permite resumir al máximo y de forma visual los contenidos de un tema presentándolos de una forma estructurada y jerárquica. Además de potenciar la memoria visual permitiendo un recuerdo más rápido y duradero de información.

Usar técnicas mnemotécnicas

Las más conocidas son: la asociación de palabras y los acrósticos; sirven para relacionar aquello que quieres aprender con algo que ya conoces.

Establece un horario

Es importante para organizar tu tiempo de estudio. ¿Cuál es el mejor momento? Es una cuestión de preferencias, solo tú sabes cuáles son tus horas más productivas, pero de lo que no cabe duda es que nos sentimos más concentrados cuando tenemos mayor predisposición y energía.

Por otro lado, algunos prefieren estudiar de noche, porque existen menos distracciones, ergo pueden concentrarse mejor, sin embargo, este horario tiene la desventaja que altera el ritmo circadiano (el reloj biológico interno de 24 horas) y puede aumentar el cansancio. Si tomas esta opción, es recomendable dormir un poco antes de empezar a estudiar, así tu mente estará más despejada.

En conclusión, la idea es entender cómo el cerebro procesa la información para mejorar el aprendizaje. No se trata de forzar el cerebro al máximo sino cómo presentar la información a nuestro cerebro. En eso radica el secreto de un buen aprendizaje, minimizando el esfuerzo inútil y maximizando el aprendizaje práctico.