La inteligencia artificial está creciendo de un modo que causa alarma a mucha gente, inclusive el Papa ha alzado su voz.
Pero, ¿deberíamos realmente preocuparnos?
La inteligencia artificial no es esencialmente mejor o peor, es solo otra herramienta tecnológica, aunque con características singulares, dependiendo como se la use será un beneficio o perjuicio para la humanidad.
La IA cuenta con una tecnología que permite a las computadoras simular el aprendizaje, la resolución de problemas, la toma de decisiones y la creatividad.
Su aplicación está generando toda una revolución en medicina, automatización y análisis de datos, pero, a la vez, surge la preocupación por los peligros éticos y sociales que puede ocasionar.
Desde hace dos años, una de las ramas de la IA que llama más la atención son los avances en IA generativa, que es capaz de diseñar y crear cosas nuevas basándose en lo que ha aprendido, a diferencia de la IA tradicional, que analiza datos para buscar patrones o hacer predicciones.
Uno de los mayores temores que suscita es el desempleo masivo. La automatización del trabajo en las empresas está desplazando a los trabajadores, lo que en mediano plazo puede convertirse en un grave problema social.
En sectores como programación, finanzas y atención al cliente ya se sienten sus efectos; cada día se contrata menos personal porque la IA puede realizar esos trabajos de forma mucho más rápida.
Por otro lado, la IA permite realizar labores rutinarias de forma automática, como el funcionamiento de una cadena de montaje o respondiendo preguntas frecuentes. Reduce el error humano y agiliza la toma de decisiones.
Por el momento, no existe evidencia empírica de que este provocando desempleo masivo, pero si es una fuente de presión sobre los trabajadores, porque ahora las empresas buscan personal con perfiles especializados y la usan cada vez más en sus decisiones corporativas.
¿Cómo enfrentar a tan formidable oponente?
Adaptación y conocimiento son dos factores a tener en cuenta.
Enfrentar los desafíos de la IA requiere un cambio de mentalidad, para evitar que el pensamiento crítico y demás capacidades cognitivas se debiliten.
No intentes competir con la IA, sino tómala como un asistente virtual que puede ayudarte en tareas rutinarias como la recopilación de información, redacción de borradores o análisis de información. Tu aporte estará en revisar y corregir lo que ha hecho.
La OIT en un reciente informe sobre la IA señala que más que sustituir empleo lo modifica. Las tareas manuales o cognitivas en serie que antes dependían de un puesto quedarán divididas en procesos automáticos y tareas especializadas.
En otras palabras, algunas labores quedarán en manos de la IA y otras demandarán trabajadores más talentosos.
Para la OIT, la división del trabajo como consecuencia del surgimiento de la IA generativa no solo debe enforcarse en la adaptación del trabajador, sino en redefinir qué parte de cada empleo debe quedar a cargo del trabajador.
Las nuevas tecnologías han abierto la caja de Pandora, y en los próximos años se crearán nuevos sistemas y aplicaciones que seguirán causando más preocupaciones, la IA puede ser un buen ensayo para prepararnos a enfrentar los nuevos desafíos digitales e intentar salir airosos.
