Reelección presidencial inmediata

Reelección presidencial inmediata: ¿por qué no?

Hablar de reelección presidencial inmediata en el Perú despierta encendidas polémicas, sin embargo es un tema que debería volver a considerarse.

La Constitución de 1993, en su redacción inicial permitía la reelección, pero luego fue modificada de la siguiente manera: “El mandato presidencial es de cinco años, no hay reelección inmediata. Transcurrido otro período constitucional, como mínimo, el ex presidente puede volver a postular, sujeto a las mismas condiciones” (Art. 112).

La modificación tuvo como objetivo corregir la “interpretación auténtica” que se dio durante el gobierno de Alberto Fujimori que permitía reelecciones continuas.

Desde entonces, en nuestros país esta vigente la reelección diferida con lo cual el presidente puede ser elegido indefinidamente dejando un periodo.

Los que se muestran en contra de la reelección inmediata señalan que es una amenaza para la democracia representativa, impide la alternancia en el poder y fomenta la corrupción.

Pero la idea es que la reelección inmediata se dé una sola vez.

Países con sistemas presidenciales y semipresidenciales se permite la reelección. En el caso de Estados Unidos (presidencialista), la reelección es por un máximo de dos periodos y en Francia (semipresidencialista) es por dos periodos consecutivos.

Sin embargo, se dice que en democracias jóvenes con regímenes presidencialista, como la peruana, es recomendable la reelección dejando un periodo. No obstante, esta figura empíricamente no ha funcionado en el Perú.

Si se pretendía evitar la corrupción la realidad ha demostrado todo lo contrario, basta con ver el número de presidentes denunciados y condenados por corrupción.

Si la intención era fomentar la alternancia en el poder, lo que se ha conseguido más bien es tener candidatos eternos, que son un tapón para el surgimiento de nuevos líderes dentro de los mismo partidos.

La reelección presidencial inmediata tampoco es una amenaza para democracia representativa porque los ciudadanos siguen teniendo la facultad de elegir al presidente en las misma condiciones en que ahora se eligen.

Pero, además, existen otros motivos no menos importantes relacionado la culminación de los proyectos de desarrollo y las política públicas.

Cinco años de gobierno es insuficiente para realizar obras de corto y mediano plazo. Nuestros gobernantes, salvo excepciones, no son de continuar las obras empezadas por su antecesor, cada uno quiere su propia gran obra; al final, encontramos por todo el país numerosas obras inconclusas con el consiguientes perjuicio para los ciudadanos.

Las políticas públicas también se ven afectadas, lo podemos observar, por ejemplo, en el caso de la inseguridad ciudadana. Cada nuevo presidente tienen su propia estrategia y la de su antecesor queda de lado.

Quienes se oponen a la reelección inmediata también suelen usar como argumento lo ocurrido en la década de los 90, pero creemos que no es un buen ejemplo para invalidar la propuesta. En aquella época, no existía una plena democracia y había un gobierno muy cuestionado.

La situación ha cambiado, aún con sus fallas tenemos una democracia que funciona y en la que los diferentes poderes del Estado ejercen supervisión y control. Además, esta la prensa pronta a denunciar cualquier intento de fraude.

Cambiar cada cinco años de presidente puede parecer democrático, pero en el fondo no lo es, quizá sea hora de que el nuevo parlamento retome el tema de la reelección presidencial inmediata porque el sistema que tenemos no ha funcionado.